¿Por qué tienes que innovar?
Las empresas que apostaron por hacer algo distinto al paradigma del crecimiento y productividad tradicional como único criterio de éxito están más preparadas para poder competir en una época que (ahora sí) está a punto de decantarse
Jesús Pérez
Fundador de Scwuimac! Dirección de Proyectos
Viernes, 19 de diciembre 2025, 10:05
Estamos llegando al final de una etapa de mucha incertidumbre, donde han tenido que coexistir varios mundos. Uno occidental, que venía del mayor periodo de ... estabilidad y prosperidad para esa parte del globo pero que se acabó, y otro oriental que ha conseguido llegar a enormes cotas de crecimiento pero que no nos encanta. Uno de viejas estructuras y líderes mantenido a costa de inercias y trampas con otro disruptivo, fresco, pero endeble para dar solución a todo a la vez, o mejor dicho todos a la vez. Uno basado en funcionar optimizando cualquier recurso con otro basado en pensar cómo se debe usar un recurso. Incluso un mundo de mujeres que acompañan a los hombres a otro de hombres y mujeres.
Mira por el retrovisor (solo un poco, que da vértigo) los últimos 15 años. Las empresas que apostaron por hacer algo distinto al paradigma del crecimiento y productividad tradicional como único criterio de éxito están más preparadas para poder competir en una época que (ahora sí) está a punto de decantarse. Esta época ha sido convulsa, incierta y apasionante a partes iguales. El punto que ha unido a todas estas empresas ha sido la innovación, ya sea incremental o disruptiva. Ha sido el de diferenciarse en concepto además de competir en economías de escala (costes).
Estarás viendo que todos los sectores se están concentrando, ya sea en base a alianzas estratégicas, adquisiciones de empresas nicho o simplemente adición de músculo bruto para ganar tamaño. Detrás de todas las operaciones corporativas que ves está la innovación en sus productos, en la entrega de sus servicios o en sus procesos internos, o más bien en la suma de todas. La buena noticia para los que estamos cómodos en este casi permanente inconformismo es que esta forma de trabajar no para aquí, debemos seguir.
Las empresas pequeñas excelentes y las empresas medianas que quieren mejorar, que cada vez son menos una excepción, tenemos grandes oportunidades si combinamos con rigor un foco (los verdaderos objetivos empresariales que siempre deben conocer sus líderes), una herramienta transversal (la metodología de la dirección de proyectos), las tecnologías habilitadoras (digitalización del proceso productivo, IA para procesos maduros) y la verdadera fuerza diferencial, que son las personas que trabajan en estas empresas y que siempre van a estar más comprometidas que los trabajadores de las grandes compañías. Todo esto, y algo más, el Factor X, para que no sea tan fácil, marca lo que se denomina grado de madurez para acoger innovaciones. Y esto es algo así como la famosa escala TRL (Technological Readiness Level) de la NASA que sirve para saber en qué escalón estamos del ascenso.
Pero con esto que te cuento, ¿dónde estás tú? A mis alumnos de la UVa, y a los asistentes a las charlas que damos en Scwuimac! les explico la innovación como una moneda en la que una cara representa la necesidad y la otra muestra la oportunidad. No ha habido una innovación que no comience con una búsqueda de cómo solucionar un problema para luego seguir andando, trotando o esprintando, y eso seguro que ya lo has experimentado. Lo que muchos no reparan es que ese esfuerzo de innovar, una vez se hace, te permite una ventaja competitiva que ni cien economías a escala van a igualar. Eso es la oportunidad. Para todo esto nos ayuda un ecosistema de tecnologías que bien utilizadas nos permitirán subirnos a competir, pero que no utilizadas o, lo que es peor, ineficientemente utilizadas nos dejarán en una situación precaria para el futuro. Es ahí donde tienes que ubicarte y hacer todo lo posible para moverte si no te gusta donde estás.
Tenemos un nuevo reto (lo de nuevo es un decir), y en este caso lo compartimos las empresas y los usuarios: se trata de cómo afrontamos la sostenibilidad y su aplicación práctica. La innovación es la tercera pata del I+D+i. La Investigación es la llamada ciencia básica, que es la que se ha venido financiando con los programas marcos europeos en los años 80 y 90. El Desarrollo es la ciencia aplicada, que ha sido ampliamente financiada en los 2000 y 2010. Y la innovación es con lo que estamos ahora. Pues bien, en materia de sostenibilidad como ciencia nos llegamos por el Desarrollo, y, por eso, a muchas empresas pequeñas y medianas (a las pioneras por supuesto, que ya están en un nivel altísimo) les suena a luces y colores o a restricciones legales. En nada, llegará la innovación de la sostenibilidad, y en eso estamos y estaremos.
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