Experiencias con emoción, propósito y legado
La clave del éxito reside en la construcción de emociones auténticas y en la capacidad de generar experiencias extraordinarias que integren lo físico y lo digital
Juan Méndez
Director de Madison Sports Marketing
Viernes, 19 de diciembre 2025, 09:59
Un evento es mucho más que una fecha en el calendario: es un hilo conductor, el vehículo que permite a las marcas construir una narrativa ... con propósito y conectar directamente con el corazón de su audiencia. Ya no basta con emitir un mensaje unidireccional; hoy es el propio cliente quien exige un papel protagonista, quien quiere sentirse parte del relato y no solo espectador. Es la transición entre el storytelling y el storydoing, donde contemplar el escaparate ya no es suficiente: la experiencia debe vivirse, compartirse y trascender.
En este contexto, la clave del éxito reside en la construcción de emociones auténticas y en la capacidad de generar experiencias extraordinarias que integren lo físico y lo digital. Lo phygital ha dejado de ser tendencia para convertirse en una realidad imprescindible, una herramienta que optimiza la estrategia y alinea todos los hitos marcados en la hoja de ruta de cualquier proyecto. Y aquí, una agencia que no cuente con recursos transversales de marketing, comunicación, contenido, tecnología y creatividad queda inevitablemente fuera de plano.
La evolución tecnológica y la revolución de las pantallas han ampliado el escenario: el evento ya no sucede solo en el venue, sino también en los dispositivos, en la red y en la conversación. La Inteligencia Artificial, lejos de ser futuro, es presente. Las marcas buscan formatos nuevos, experiencias vivas y agencias capaces de anticiparse, diseñar mensajes estratégicos y producir contenidos con sentido. La creatividad ya no es un acto aislado; es una cadena continua de decisiones que impactan en cómo la audiencia interpreta, siente y comparte lo que vive.
Aquí entra en juego la gestión integral de comunicación. Un evento no es completo si no está sostenido por una estrategia de mensajes coherente, un relato que conecte todos los puntos: desde la primera convocatoria hasta el cierre, desde el diseño del concepto hasta la amplificación en redes. La comunicación no es un complemento: es el esqueleto narrativo que convierte una producción en una historia que importa.
Cuando una agencia recibe un brief para crear un evento diferencial, debe diseñar una estrategia omnicanal que unifique universos on y off en un único ecosistema. La diferencia entre un proyecto que perdura y otro que se diluye reside en que el usuario lo perciba como un 'place to be', un espacio que siente suyo. Esa es la semilla de la lealtad, el punto exacto donde el cliente se convierte en embajador y la marca pasa de logo a emoción.
Las activaciones en eventos se han convertido en la piedra angular de las estrategias contemporáneas. La realidad aumentada, la gamificación, los contenidos en directo, la co-creación o las dinámicas para amplificar comunidad y engagement son hoy herramientas esenciales. Y para justificar cualquier inversión, la medición es innegociable: lo que no se mide se diluye, y sin métricas no hay sostenibilidad ni legado.
En este escenario, las agencias de eventos, marketing, comunicación y contenido dejan de ser ejecutores para convertirse en socios estratégicos. Su papel es diseñar experiencias memorables, construir el relato que las sostiene y asegurar su impacto en todos los canales. Un evento es singular cuando deja de ser una producción y se convierte en una historia que solo puede vivirse allí, y al mismo tiempo, en su extensión digital.
Y es precisamente esa combinación de emoción, estrategia y tecnología la que convierte un evento en un legado memorable, capaz de permanecer en la memoria, impulsar la marca y transformar la relación entre cliente y organización.
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